La catedral de Burgos y el monasterio de san Salvador de Oña

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Se cumplen hoy 800 años de la colocación de la primera piedra de la Santa Iglesia Catedral Basílica Metropolitana de Santa María de Burgos. Sin duda alguna el mayor referente artístico de la provincia de Burgos. ¿Tuvo alguna implicación en ello nuestro monasterio de san Salvador de Oña?

El 18 de marzo de 1068, Sancho II de Castilla, primer rey de Castilla que reposa en el panteón real de Oña, restauró el obispado de Burgos, que comprendía la casi totalidad de la actual provincia de Burgos, la de Santander y gran parte de Vizcaya. Rápidamente el obispado inició un proceso de reclamación de competencias episcopales como fueron la percepción de las tercias (la tercera parte de todas las rentas) de todas las iglesias, muchas de las cuales se encontraban en manos de monasterios como el de san Salvador de Oña, siendo sus abades los que percibían en su beneficio estas rentas. Esta situación derivó en constantes litigios y contenciosos entre el obispado y nuestra abadía por lograr el control de los tributos.

En la primera mitad del siglo XII la abadía oniense tramó una supuesta vinculación con Cluny, ya que ello suponía la independencia de la jerarquía episcopal. En 1144, y ante la insistencia de la sede burgalesa, el pontífice Lucio II ordenó al monasterio que abonase al obispo de Burgos la fracción de diezmos que le correspondían.  En 1152 se llega a un principio de acuerdo que finalmente se fue al traste ya que no satisfizo al Obispado.

En 1186 se reabre el conflicto y los papas Urbano III, Clemente IV, Celestino III e Inocencio III reconocen el derecho de la sede burgalesa. Sin embargo, numerosos testigos convocados por Roma para resolver el litigio afirmaban que nunca el Obispado de Burgos recibió diezmos de las iglesias monasteriales de Oña, siendo el monasterio de san Salvador, por el contrario, el perceptor de los diezmos.

Los pleitos se prolongaron varios años. Oña no se resignaba a perder sus derechos a la vez que los obispos no cesaban en su presiones y reclamaciones. En 1218 se llega a una concordia entre el abad y el cabildo de Burgos por el cual el primero mantendría la tercia en aquellas iglesias de su propiedad que ya eran parroquiales a mediados del siglo XII, abonando al obispado las integradas en su patrimonio con posterioridad a esa fecha.

El texto está obtenido del proyecto de investigación de Dª Carmen Díez Herrera, “El Obispado de Burgos en la baja Edad Media. Formas de fortalecer su jurisdicción frente al monasterio de san Salvador de Oña”.

Comenzábamos el presente blog con una interrogante, ¿tuvo algo que ver nuestro monasterio de Oña en la fundación de la catedral de Burgos? Esta interrogante viene al hilo de la fecha de fundación de la seo, año 1221. Casualmente, solo tres años después de que comenzará el trasvase de las tercias desde la abadía oniense al cabildo. El enfrentamiento entre ambas instituciones duró cien años en un tira y afloja en el que ninguna cedía a sus pretensiones. Cien años de conflicto y enfrentamiento. Pero accidentalmente, tres años después de llegarse a un acuerdo se pone la primera piedra de nuestra catedral burgalesa. Esa sincronía en el tiempo, ¿fue pura coincidencia?, o fue tal el flujo de metálico que comenzó a llegar a la sede burgalesa que, ¿solo en este momento se hizo posible acometer tal empresa constructiva?

Esta entrada tiene un comentario

  1. Josu

    Escogo como respuesta la B.
    Intuyo que la aportación de San Salvador fue clave.

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