Un vecino nuestro en los campos de concentración alemanes (I).

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Desde el 29 de mayo y hasta el 31 de diciembre permanecerá abierta en Oña la exposición “Campo de la muerte nazi alemán KL Auschwitz” que pretende ilustrar el sufrimiento y las atrocidades cometidas en este campo. El Holocausto protagonizado por la Alemania Nazi se llevó por delante la vida de unos 11 millones de personas, de los que unos 5 millones fueron judíos. A este colectivo habría que añadir prisioneros soviéticos, gitanos, homosexuales, Testigos de Jehová, personas con discapacidad, etc. De entre todos ellos hay uno que ha pasado desapercibido durante muchos años y que no ha sido objeto de reconocimiento hasta fechas muy recientes, se trata de los republicanos españoles. En total se calcula que unos 10.000 deportados españoles pasaron por los diferentes campos de concentración alemanes de los que algo más de la mitad conocieron la muerte en ellos.

Ahora que se lleva esta exposición en Oña queremos rendir un sencillo homenaje desde nuestro blog a la memoria del que hasta el momento es la única víctima reconocida de nuestro municipio, se trata de D. MARCELINO RUIZ ALONSO. Poco sabemos de su vida. Únicamente la reseña publicada en el BOE con fecha 9 de agosto de 2019, en el que aparecen los españoles fallecidos en los campos de concentración de Mauthausen y Gusen, y la proporcionada por el Portal de Archivos Españoles en su Libro Memorial de españoles deportados a los campos nazis (1940-1945). Gracias a estos pocos datos vamos a intentar vislumbrar  su traumática experiencia por estos monumentos del horror y lograr que su nombre no caiga en el olvido.

Marcelino nació en Villanueva de los Montes un dos de enero de 1905. Podemos aventurar que tras la Guerra Civil española, y dada su condición de republicano, se vio en la tesitura de exiliarse a Francia junto con otros 440.000 compatriotas que huían de la dictadura franquista. Una vez en Francia posiblemente se enroló en alguna de las Compañías o Grupos de Trabajadores Extranjeros, en la resistencia o en las fuerzas francesas que hacían frente a los alemanes. Cuando el III Reich invade Francia apresa a multitud de españoles que, o bien son empleados como mano de obra esclava, o bien son rápidamente transferidos a campos de concentración. Tras la detención de Marcelino, posiblemente enrolado en la 59ª Compañía de Trabajadores Españoles que fortificaban la frontera franco-belga, es transferido a un Stammlager für Kriegsgefangenen Mannschaften und Unteroffiziere (Campo de prisioneros de guerra para soldados de tropa y suboficiales) conocidos coloquialmente como Stalag, concretamente al I-B de Hohenstein en Prusia Oriental, actual Polonia.

El stalag I-B Hohenstein se estableció en 1939 para albergar a los soldados polacos hechos prisioneros con la invasión del 1 de septiembre, aunque con el tiempo llegó a albergar también a soldados franceses, belgas, serbios, soviéticos, etc. Se calcula que por el mismo llegaron a pasar 650.000 personas, de las que más de 60.000 fallecieron. Actualmente se conserva el cementerio de Sudwie que alberga los cuerpos de unos 55.000 prisioneros distribuidos en 500 fosas, mayoritariamente soviéticos y polacos. Los cadáveres de franceses y belgas, tras la guerra, fueron exhumados y trasladados a su país de origen, mientras que los italianos lo hicieron al cementerio italiano de Varsovia.

En el stalag los grupos nacionales estaban estrictamente aislados prohibiéndose el contacto entre ellos. El nulo saneamiento, el hambre, el trabajo esclavo, el maltrato físico y mental provocaron enfermedades masivas y una enorme mortalidad. Los prisioneros que recibieron un trato más cruel fueron los soviéticos a los que se les dispensaban menores raciones y peores condiciones de alojamiento.

La estancia de Marcelino en el stalag debió de ser muy corta ya que el 9 de agosto de 1940 subió al convoy que con otros 168 españoles partió dirección al campo de concentración austriaco de Mauthausen. Este campo pertenecía a la categoría III, para presos preventivos muy peligrosos y con escasas probabilidades de una reeducación. Mauthausen recibió el sobrenombre de “molino de huesos”. Muy pocos prisioneros sobrevivieron.

 

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