La mortaja del conde de Castilla, Sancho García.

Entre las numerosas joyas que alberga la iglesia abacial de san Salvador, se encuentran dos piezas textiles que sirvieron de sudario a otros tantos personajes que albergan los panteones de la citada iglesia. Una de ellas correspondió al tercer conde Castilla Sancho García, fundador de nuestra abadía oniense y fallecido en 1017.

La prenda fue descubierta en 1968 por el párroco Agustín Lázaro en el retablo de santa Tigridia. La tela envolvía los huesos de la santa en un arca localizado en su parte superior. Es tal la valía de la pieza, que en la década de 1970, la experta textil  norteamericana Shepherd, viajó hasta Oña con la intención de comprársela al párroco, algo que afortunadamente ocurrió.

Se data en el siglo IX en los talleres califales de Córdoba, durante el mandato de Abd al-Rahman III.

La base es lino y sobre el mismo se borda la decoración a base de seda e hilos entorchados de oro. La calidad el oro es altísima con un porcentaje del 89% de 21 quilates y un 11% de plata.

Iconográficamente presenta un total de 67 figuras entre animales y seres fantásticos: un elefante, gatos, liebres, águilas, esfinge, sirena, etc. Pero algo realmente sorprendente es la aparición de una figura humana que se ha identificado con Abd al-Rahman I. La figura aparece sentada y sosteniendo una botella o redoma.

También es significativa la imagen del halcón a la grupo del caballo que aparece hasta en cinco ocasiones. Durante años se ha venido identificando con el símbolo del primer conde de Castilla, Fernán González. Sin embargo cronológicamente no concuerda con el poema, escrito varios siglos más tarde. Más correcto sería conectarlo con la figura de Abd Rahmán I, conocido como el halcón de los Quraysh.

Y por último cabe mencionar las tres bandas epigráficas en caracteres cúficos. Una de ellas es la basmala, una formula ritual islámica con la que se inician 113 de las 114 suras o capítulos del Corán.

La investigadora Miriam Ali de Unzaga, graduada en estudios de civilización islámica por el Instituto de Estudios Ismailis, y en antropología del arte y la cultura material por la Universidad de Oxford, opina que “de los varios centenares de tejidos producidos en al-Andalus que se han preservado en instituciones religiosas y panteones reales el bordado de Oña es una de las piezas más importantes que conservamos en España.”

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